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Cuando el Premio Grammy hace libres a sus ganadores.

El éxito de 'The Joshua tree' aceleró la evolución de U2 .

En los Oscar existe la llamada maldición de la estatuilla dorada, una teoría -o más bien superstición- que establece que semejante logro tiende a propiciar un declive en la carrera de algunos de los que lo ganan. Véase Halle Berry, Adrien Brody o Gwyneth Paltrow, por ejemplo. Pero en los Grammy las tesis sobre el éxito discurren por derroteros distintos y curiosos. Según un estudio que ha analizado la repercusión de los principales premios de la industria musical en los artistas, el gramófono dorado suele estimular un mayor nivel de experimentación en los siguientes discos. Se busca innovar, cautivar con nuevos sonidos. La historia de la música está cargada de ejemplos.

Es la conclusión de un análisis en profundidad realizado por Balázs Kovacs de la Universidad de Yale, Giacomo Negro de la Universidad Emory (Atlanta, Georgia) y Glenn Carroll, de Stanford. Pero no es la única. El efecto en los perdedores, es decir, en los candidatos, también es interesante. Tienden a hacer discos más conservadores, buscando estilos que se asemejen a otros ya testados.

El beneficio de contar con el reconocimiento de sus compañeros, sumado al aumento de las ventas son determinantes a la hora de discurrir por otros caminos musicales y lanzarse a experimentar sin miedo al fracaso. Ahí está el caso de Fleetwood Mac, por ejemplo, que pasó de Rumours -galardonado en 1978- a Tusk, un trabajo con influencia postpunk «donde la composición es más escasa», según apunta Giacomo Negro.

Su estudio menciona también el éxito de U2 con Joshua Treeen 1988 y cómo en su siguiente disco, Achtung Baby, la banda irlandesa introdujo elementos del dance y el krautrock alemán.
El estudio es un trabajo meticuloso que ha diseccionado más de 125.000 discos divididos en género, estilo, tempo,energía e incluso nivel de acústica, analizando a nominados y ganadores en el llamado Big Four de los Grammy (premios al mejor álbum, mejor canción, mejor nuevo artista y mejor producción del año).

Con esas métricas, se demuestra que la mayoría de los ganadores del Grammy no se salen de los márgenes de su género musical hasta que logran el reconocimiento y la loa generalizada de sus compañeros. Es entonces cuando empiezan a explorar nuevas avenidas.

Resulta paradójico el cambio de estrategia, sin embargo, si se tiene en cuenta el subidón en ventas para los premiados tras la ceremonia anual de la Academia de Grabación de Estados Unidos. De acuerdo a Billboard, el aumento es de entre el 4% y el 400% tras un Grammy. Hace un año, Taylor Swiftincrementó un 53% el número de reproducciones de su Folkore. Y no solo de ese disco, sino todo su catálogo el que incrementó en un 12% su exposición.

Más casos: The Beatles triunfaron en 1968 con con su trabajo más psicodélico, Sgt. Pepper's Heart Club Band y después dieron un nuevo giro en su álbum blanco. Y Alanis Morrissette pasó de Jagged Little Pill a Supposed Former Infatuation Junkie, «un álbum vulnerable y sincero frente a las intensas expectativas comerciales», en palabras del crítico Ken Tucker. El éxito les hizo perder el miedo a dar con una tecla distinta.